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Newsletter 207 – 09.04.2026

Durante años, la cereza fue la “niña bonita” de las exportaciones frutícolas australes. El sector frutícola chileno apostó fuertemente a este cultivo, atraído por los altos retornos. Su superficie cultivada creció explosivamente. China era el motor de esta evolución, al tener una demanda que parecía prácticamente ilimitada y pagando precios muy elevados.

Sin embargo, en las últimas dos campañas este escenario sufrió un fuerte revés. Los precios ya no fueron los de antaño, se dificultó la colocación de la fruta, surgieron problemas de calidad y se registraron serias complicaciones logísticas. En esencia, el negocio evidencia que el fuerte aumento de la oferta no está encontrando suficientes mercados dispuestos a convalidar los precios elevados que originalmente impulsaron el entusiasmo.

Chile 2025-2026

La temporada finalizó con exportaciones por 114 millones de cajas, equivalentes a 570.000 toneladas. Este volumen representa una caída del 9% respecto de la campaña anterior, cuando se alcanzó un récord de 625.000 toneladas. La disminución respondió a factores climáticos (falta de horas de frío, heladas primaverales y lluvias), productivos (alternancia) y comerciales (caída de precios).

China se mantuvo como principal destino, aunque su participación se redujo del 94% a aproximadamente el 87% de los envíos. Los destinos menores fueron Norteamérica (5%), otros países de Asia (4%), Latinoamérica (3%) y Europa (1%). Este cambio de importancia refleja los esfuerzos del sector de diversificar sus mercados. Pero los logros son aún pequeños, siendo muy difícil reducir la dependencia con China.

La campaña comenzó 10 a 15 días antes de lo habitual, favorecida por condiciones climáticas, más variedades tempranas y mejoras en el manejo. No obstante, los precios iniciales no fueron los esperados debido a problemas de calidad en los primeros envíos hacia China. Esto provocó una caída de los valores, que luego no lograron recuperarse.

A ello se sumó la fecha tardía del Año Nuevo chino, lo que desalineó el pico de envíos con el momento de mayor demanda. Para abastecer esa ventana comercial se almacenó fruta, afectando su calidad. En consecuencia, durante el período festivo no se dispuso de producto óptimo, lo que volvió a presionar los precios a la baja. Muchas operaciones terminaron con resultados negativos. Esto se agrava teniendo en cuenta que se exportó menor volumen. Pero esta merma no tuvo, el esperado, efecto positivo sobre los precios.

Argentina 2025-2026

Tras la gran cosecha del ciclo anterior, la campaña registró un marcado retroceso productivo. Ninguna región alcanzó los niveles exportadores previos, siendo la región del Valle del Río Negro la más afectada, con envíos inferiores a la mitad respecto de 2024-25.

El volumen total exportado fue de 5.000 toneladas, casi un 40% menos que la campaña anterior. No obstante, se mantuvo una buena diversificación de destinos: Asia concentró el 40% de los envíos, Norteamérica aproximadamente un tercio y Europa el 30%.

Desafíos para las próximas campañas

Chile

Las últimas dos campañas marcaron un punto de inflexión. Todo indica que los precios de los años de auge no volverán, por lo que la rentabilidad del negocio ha cambiado. En este contexto, el sector enfrenta una encrucijada y analiza diversas líneas de acción:

  • Garantizar calidad: priorizar en los manejos productivos siempre la calidad sobre otros objetivos (adelanto de cosecha, mayor tamaño de frutas, etc), reconvertir variedades, mejorar procesos de embalaje, almacenamiento y transporte, etc.
  • Protocolos de autogestión: evaluar mecanismos para limitar voluntariamente la calidad exportada. Este tema se está discutiendo, pero por ahora no hay nada concreto.
  • Mejoras logísticas: mucho se ha trabajado en esto. Se refiere tanto a llegar lo antes posible al puerto, tener adecuados almacenes, realizar el envío en el menor tiempo posible, agilizar y simplificar el desembarco y la puesta en el mercado. Un ejemplo de esto son los Cherry Express ó la habilitación de más puertos en China. A pesar de los esfuerzos, aún hay mucho por hacer.
  • Mejorar comunicación y planificación de envíos: aunque también es un punto que se ha avanzado; este año demostró que no se enfatizó suficientemente en el adelanto de la campaña y posterior merma.
  • Diversificación de mercados: hay que continuar con el esfuerzo y reducir la alta dependencia de China.
  • Reducción de costos: mejorar la eficiencia a lo largo de toda la cadena.
  • Erradicación de plantaciones: algunos plantean que las actuales 78.000 hectáreas superan la capacidad del mercado, especialmente considerando que un tercio aún no alcanza plena producción. El potencial productivo de la actual superficie ronda las 930.000 toneladas, lo que abre interrogantes a quién se venderá ese volumen y a qué precio. No obstante, esta medida implicaría elevados costos económicos para muchos productos, problemas sociales y una reconfiguración territorial.

Argentina

La escala productiva y exportadora es significativamente menor que la de Chile, y si bien se sigue de cerca la evolución de su vecino, los desafíos son diferentes:

  • Altos costos: es el problema crucial del sector, llevando a una retracción de la mayoría de las producciones frutícolas. Esto no es el caso de las cerezas, cuya producción es estable. Pero a igual que en otros casos, las cerezas pueden sufrir un revés, que lleve a un achicamiento del sector si no se ataca con seriedad el problema de los elevados costos. Una parte está en manos del productor, incrementando la eficiencia y productividad. Pero ente los mayores costos están los impuestos, la energía y otros insumos. A esto se suma los problemas de transporte, como rutas en mal estado, puertos caros e ineficiencias en toda la cadena. Las provincias deberían visualizar esta problemática y actuar al respecto, dado que son las que más se beneficiarían en el mediano y largo plazo de un sector floreciente. Entre los puntos fundamentales está la reducción de los impuestos municipales y provinciales, negociación del costo energético, mejoras de infraestructura y apoyar al sector en las negociaciones con la Nación (reglamentación laboral, comercio exterior).
  • Comercio exterior: la fruta argentina en general no se beneficia de tratados comerciales y suele pagar uno de los aranceles más elevados. Esto le quita gran competitividad frente a sus competidores que lograron negociar mejoras al respecto.
  • Proveedor de nichos de mercado: en los últimos años la cereza argentina conquistó nichos de mercado gracias a su gran calidad, posibilidad de envío aéreo, volúmenes acotados. Esta estrategia debería profundizarse.
  • Cerezas muy tempranas y tardías: en las regiones del norte (Mendoza, Catamarca, Jujuy) y las más australes (Chubut, Santa Cruz) se logra cubrir momentos del año en los cuales la producción de Chile es baja y se obtienen los mejores precios.

Autores: Ing.Agr. Betina Ernst