Pocas veces la situación se presentó tan diferente para las dos principales regiones productoras. En la región noreste una fuerte seca estival y luego un otoño lluvioso redujo la cantidad y calidad de los cítricos dulces. En contraposición en el noroeste el clima fue más benigno permitiendo alcanzar una abundante cosecha de limón. Esto se refleja en las exportaciones, las de limón avanzan a buen ritmo, mientras que las de los cítricos dulces están en un mínimo histórico.
Los cítricos son el grupo de frutas más importante en la Argentina. En el 2017 su producción alcanzó las 3,3 millones de toneladas, más que la suma de las restantes frutas (2,9 millones). Es la fruta más abundante en el mercado local, la que más se industrializa y también adquirió creciente importancia en la exportación. En los últimos 20 años los volúmenes exportados se expandieron alcanzando e incluso superando a nuestra tradicional exportación de manzanas y peras.

Este año se esperaba una recuperación de la producción y exportaciones. Pero el clima golpeó fuertemente al sector. En especial al Litoral argentino, que  prácticamente no recibió lluvias durante el verano y luego sufrió un otoño muy lluvioso. Recién en las últimas semanas el clima se normalizó, con sol, algunas lluvias y noches frías. A mediados de junio surgió otro problema climático, un granizo arrasó la producción de algunas quintas de Concordia. Todo esto llevó a una caída muy marcada de la producción. Además de fruta de menor tamaño y calidades heterogéneas. Mejor situación se presenta en el noroeste argentino. El clima se presentó favorable, por lo cual la producción es abundante y la fruta presenta buena calidad.

Limón

La temporada se inició con grandes expectativas. Por un lado se pronosticó una buena cosecha, tanto en cantidad y calidad. Por otro lado los mercados se muestran favorables. Los dos principales destinos, Europa y Rusia, cuentan con una menor producción local, por lo cual hay un gran interés por nuestros limones. A esto se suma la apertura de nuevos mercados.
El año pasado se enviaron los primeros limones a Brasil y Méjico, este año se sumó EEUU y pronto será Colombia. Principalmente la reapertura de los EEUU trajo al sector un gran eco y reconocimiento político. Mientras que durante años la población no sabía nada de que éramos exportadores de limón, ahora hasta los taxistas comentan que estamos enviando limones a Norteamérica. La apertura de los EEUU tiene más importancia política que comercial. Las exigencias son muy elevadas y limitan los envíos. Para la primera campaña se estimó una exportación de 15-20.000 toneladas. Pero probablemente los volúmenes serán aun menores. Los envíos a los EEUU apenas representarán el 5% del total de las exportaciones que se estiman en 260-280.000 toneladas.

La campaña se inició algo complicada. Mayo se presentó muy lluvioso. Por lo tanto recién en Junio se arrancó a pleno con la recolección y exportación. Esto llevó a que los volúmenes embarcados fueron hasta el momento menor a lo esperado y se ubican por debajo de los del 2017 (-11%), aunque superan a los del 2016 (+9%). Pero a partir de junio el clima se normalizó y se espera recuperar lo perdido, para alcanzar la meta que es exportaciones superiores al 2017 (240.000 tons) y similares o superiores al 2016 (280.000 tons).
Lo que no se presenta tan favorable como en los años previos, es la industria. Luego de varios años de precios muy atractivos, debido a la menor producción, este año la situación se parece haber normalizado. La mayor cosecha de las últimas campañas, llevó a que un mayor equilibrio entre la oferta y demanda del limón industria. Los precios ofrecidos por las industrias se ubican en niveles similares a los del 2009 al 2013. Por lo cual la industria ya no es un negocio tan atractivo como lo fue en el 2014 al 2017.
Parte del plus se está enviando al mercado local. El Mercado Central de Buenos Aires está recibiendo un 30% más de limones del noroeste, compensando así en parte al menor aporte del Litoral. Este mayor volumen ofertado localmente se traduce en menores precios, tanto en el MCBA, como en los supermercados los precios son inferiores al 2017 (si se ajustan con la inflación).

Mandarina

Es el cítrico más golpeado por las adversidades climáticas. A un verano superseco, le siguió un otoño muy lluvioso. Esto resultó en una fuerte merma productiva, fruta más chica y blanda, bufada y con corta vida pos-cosecha. Recién en junio la situación mejoró, con días de sol y noches frías.

El principal destino de las mandarinas es el mercado interno. Ahí suele ser la fruta más abundante y de menor precio. Peroeste año la situación se presenta diferente. Ante la muy pronunciada merma, se estima en 30-40%, la oferta es acotada y se cotiza a mayor valor a lo habitual.

En las cadenas de supermercados no es la fruta más barata, como suele ser. Sus precios se ubican en niveles similares a los de las naranjas, e incluso de las manzanas y peras. Tampoco se ven las habituales promociones, estas son realizadas este año con manzanas y peras. En el MCBA los ingresos se ubican un 20-25% por debajo del 2017 y 2016. También en este caso los precios se ubican muy por encima de otros años.
La difícil situación productiva redujo también los volúmenes exportables. La exportación está en niveles mínimos históricos, los más bajos de los últimos 20 años. Hasta el momento se embarcaron solo 12.000 toneladas.

Naranja

En el Litoral las naranjas sufrieron a igual que las mandarinas bajo la fuerte sequía estival y luego el otoño lluvioso. Los rendimientos cayeron y la calidad se presenta heterogénea.
Pero a diferencia de las mandarinas, en el mercado local la merma del Litoral fue en parte compensado por un mayor aporte del noroeste y de importaciones. A pesar de esto los ingresos se ubican un 15-20% por debajo del 2017.
También en los minoristas se observó la menor presencia, recién en las últimas semanas la situación se normalizó. Como consecuencia de la menor oferta los precios se ubican bastante por encima de los del 2017.
Ante los problemas productivos del Litoral, hasta el momento prácticamente no se exportaron naranjas. En el 2016 y 2017 se habían embarcado hasta la fecha unas 5.000 tons. Se estima que recién con el inicio de la cosecha de las Valencias en el noroeste se inicie la exportación. Por lo tanto el total exportado en el 2018 se ubicará por debajo de los años previos.

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