La campaña 2019 fue complicada para los cítricos argentinos. Problemas internos, como externos limitaron las exportaciones, las cuales cayeron a los niveles más bajos de los últimos años. El limón sigue siendo el líder absoluto, que logra enfrentar exitosamente las adversidades. Las naranjas también registran una exportación bastante estable. Mientras que las mandarinas fueron una de las frutas que más sufrieron bajo la crisis de la fruticultura argentina.

Exportación Cítricos 2019:

Fue un año difícil para los cítricos argentinos. Un clima adverso, con más lluvias de lo habitual y heladas en Entre Ríos, afectaron la cantidad y calidad de la fruta a cosechar. Por otro lado los costos internos siguen siendo muy elevados, quitándole competitividad a nivel mundial. La fuerte devaluación del peso argentino solo compensó parcialmente este problema. A esto sumaron este año mercados externos complicados ante una gran oferta local, creciente presencia de nuestros competidores y precios poco atractivos. Todo esto llevó a una caída de las exportaciones de cítricos. En total se exportaron hasta fines de octubre 333.000 toneladas, esto es un 8% menos que en el e2018 y 2017 y 15% menos que en el 2016.

El 70% de las exportaciones de cítricos siguen siendo del limón, participación que ocupa hace varios años. El 23% fueron naranjas y el 7% mandarinas. Del pomelo solo se exportan volúmenes puntuales a los países vecinos.

Limón:

Sigue siendo la estrella de nuestra fruticultura y la que menos sufrió bajo las constantes crisis de los últimos años. Es la única fruta que en los últimos 10 años mantuvo su nivel de embarques alrededor de las 250.000 tons. Pero este año no se pudo lograr este nivel. El total exportado alcanzó las 235.000 toneladas, un 14% menos que en el 2018 y un 3% menos que en el 2017. La caída fue producto de un clima adverso, en el cual lluvias redujeron la cantidad y calidad a cosechar y retrasaron el inicio de campaña. A esto se sumó que España disponía de una cosecha record, reduciendo sensiblemente la demanda por el limón argentino.

La merma se dio principalmente en los envíos a la Europa. En vez de las habituales 160-200.000 toneladas, se embarcaron 140.000, es decir un 25-30% menos que en otros años. A los menores volúmenes enviados, se sumaron los menores precios pagados. En Rotterdam el precio FOT promedio fue un 15 a 27% inferior al del 2018 y 2017. La caída de los embarques a Europa fue compensada parcialmente por mayores envíos a otros destinos. Tanto Europa del Este, como
Norteamérica recibieron mayores volúmenes que en otros años. Pero este plus no llegó a compensar la caída de Europa.

Fue la segunda campaña exportadora a los EEUU. No fue fácil realizar envíos a dicho destino ante las elevadas exigencias y las complicaciones que se presentaron este año por el clima. Estas forzaron a retrasar el inicio de la campaña y a realizar una muy estricta selección. Pero a pesar de esto se logró alcanzar las 23.000 toneladas exportadas. Con lo cual EEUU pasó a ser nuestro tercer destino, luego de la Unión Europea y Rusia.

También se logró avanzar en los otros nuevos mercados, abiertos en los dos últimos años por el gobierno argentino: Méjico, Brasil, India, Vietnam, Colombia y Japón (mejora del protocolo).

Mandarina:

Así como el limón fue la fruta que mejor pudo enfrentar la crisis de la fruticultura argentina, la mandarina fue una de las que más la sufrió. De ser un producto estrella con una exportación de más de 100.000 toneladas hace unos 10-12 años, pasó a ser un “dolor de cabeza” para productores y exportadores. Sus volúmenes embarcados se redujeron cada vez más y en la actual campaña apenas se pudieron enviar 22.000 toneladas.

Las razones del ocaso son varias:

  • Variedades viejas
  • Elevados costos internos
  • Creciente competencia de otros proveedores
  • Elevados aranceles, superiores a los de los competidores
  • Falta acceso a algunos de los principales mercados
  • Hace unos años éramos junto con Sudáfrica el principal proveedor de mandarinas de contrastación de Europa. Enviábamos Satsumas tempranas a Inglaterra, Clementinas, Clemenvillas y Ellendale al continente. Pero fuimos desplazados totalmente de este mercado, dado que no pudimos negociar un menor arancel, como lo hizo Sudáfrica, Perú y Chile. Por otro lado la Satsuma argentina fue reemplazada por las variedades mediterráneas tardías, por las Satsumas peruanas e incluso por las Clementinas. La Ellendale es una variedad vieja, con semillas y difícil de lograr el sabor exquisito que la caracteriza. La misma fue reemplazada por las Nadorcott, cuyo cultivo explotó en todo el

    Hemisferio Sur. En este momento solo enviamos volúmenes insignificantes a Europa.

    El otro mercado importante para nosotros, era Rusia. Ahí también el tema costo, competencia ejercida por otros proveedores y las variedades viejas, nos quitaron gran parte del protagonismo.

    El sudeste asiático compra cierto volumen de mandarinas tardías, pero se trata de cantidades más bien acotadas.

    Naranja:

    Fue el único cítrico cuyas exportaciones no cayeron, incluso se recuperaron luego de la fuerte merma del 2018, producto de las adversas condiciones climáticas. Hasta fines de octubre se exportaron 77.000 toneladas. Este volumen se ubica dentro del rango habitual de los últimos 10 años (60-80.0000 tons).

    Europa es el principal mercado para nuestras naranjas. Se envían principalmente las Valencias tempranas del noroeste argentino. La mayoría ingresa a través de España. También se realizan algunos envíos de Navel, Salustianas y Valencia tardía desde Entre Ríos y Corrientes. El otro mercado de ultramar que siempre compra ciertos volúmenes es Rusia, aunque ahí Argentina se enfrenta a su gran competidor, Sudáfrica. Como segunda alternativa está Latinoamérica y en especial Paraguay, país que hace varios años compra importantes volúmenes a su vecino.

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