Newsletter 115 – 30.04.2021

La cereza sigue su camino de éxito. En la última campaña surgieron inconvenientes, algunos previsibles, otros inesperados,  pero el sector supo enfrentarlos. Gracias a todo esto la cereza logró ubicarse en el primer lugar dentro de las exportaciones frutícolas chilenas

El crecimiento de la industria de la cereza chilena no puede sino explicarse en relación al vínculo comercial con China y el lejano oriente en general. La temporada 20/21 ha supuesto un récord histórico de exportación, alcanzando las 350.000 ton, de las cuales el 92% se ha destinado a China (320.000 ton).

Hace 10 años, la exportación de cereza chilena apenas alcanzaba los 8.000 tons, lo que implica un crecimiento del 4600%. En ese momento el Lejano Oriente ya era el principal destino, pero con una participación del 46% y otros destinos, como EEUU y Europa, se repartían una buena parte de lo restante. Actualmente el Lejano Oriente recibe el 95%, por lo cual un volumen 100 veces mayor que en el 2010/11. China es por supuesto el principal motor de este crecimiento. Sin embargo, otros mercados como Corea del Sur y Taiwán han experimentado un crecimiento porcentualmente mayor durante la última temporada.

Luego de las dificultades que supuso el brote de Covid-19 para la temporada 2019/20, la situación al inicio de la última temporada 2020/21 ha sido bien distinta.  Chile tuvo tiempo de prepararse, acompañado por un buen invierno, con lluvias suficientes (viniendo de un año seco) que le permitió alcanzar una elevada producción y alto porcentaje exportable. El crecimiento de la exportación fue mayor al estimado, superando a la temporada anterior en un 54%.

Por otro lado, luego de los estrictos cierres en la primera mitad del 2020, China comenzó a recuperarse aceleradamente durante el segundo semestre, coincidiendo con la temporada de cereza del hemisferio norte, dejando un mercado receptivo a las cerezas australes.

La temporada inició con alta demanda y precios récord dado que, como suele suceder, los primeros volúmenes enviados de forma aérea fueron muy limitados.  Con el inicio de los envíos marítimos la situación se mantuvo normal, con precios algo más bajos por presión de la oferta. En este momento se evidenció una diferenciación bastante marcada en los precios. Al aumentar los volúmenes, principalmente de la variedad Lapins, los precios cayeron y se amplió la diferencia de esta variedad (más abundante) respecto de otras más tempranas como Regina y Santina. La diferencia de precios entre calibres fue también más marcada que en las temporadas previas. Sin embargo, todo esto era esperable dada la gran oferta.

Sin embargo, fue durante la semana 3 del 2021 que, debido a la difusión de fakenews (los cuales afirmando que las cerezas importadas estaban contaminadas con Covid) se desplomó la demanda, impactando negativamente en los precios durante el peak de envíos. El mercado se tornó muy inestable a partir de ese punto, con el agravante de que se trataba de las semanas previas a la fiesta de Año Nuevo Chino.

Gracias a la cooperación entre el gobierno de Chile, ASOEX, FEDEFRUTA y otros organismos se llevaron acciones conjuntas de comunicación y promoción tanto en redes sociales como medios tradicionales para recuperar la confianza de los consumidores. Para finales de enero se observó cierta recuperación en los precios, pero ya no volvieron a los niveles esperados. Según proyecciones de iQonsulting, las pérdidas (calculadas en base a la diferencia de precios proyectados vs. precios post fakenews), ascienden a los 430 millones de dólares. A esto se le suma que, debido al menor nivel de ventas, hubo fruta que no pudo ser vendida o bien se vio afectada en su calidad por los mayores tiempos de almacenamiento en los contenedores. Esto añadiría unos 15 millones de dólares más de pérdidas, por lo que el total asciende a 445 millones de dólares FOB.

La llegada del Año Nuevo Chino, en este contexto, implicó un cambio en el mercado. Con la migración de los consumidores desde las grandes ciudades hacia el interior, aumentó el comercio de retail, aunque sin alcanzar los volúmenes que se esperaban. Durante las últimas semanas de la temporada, además, se sumó la competencia de la cereza local, competencia que se espera que año a año sea mayor.

Este hecho tan inesperado de fakenews evidencia la imperiosa necesidad de abordar y comprender el alcance de las redes sociales en la sociedad China, no solo para prevenir este tipo de información falsa sino para incorporarlas como canal de marketing, dado su capacidad de difundir información muy velozmente a 400 millones de personas.

Todo esto es un gran desafío y no se descartan nuevos obstáculos que habrá que superar. Pero en el corto plazo el sector seguirá creciendo a pasos agigantados, dado que hay muchos cultivos jóvenes y mercados externos demandantes de cerezas australes.  Por lo cual, no es de asombrar que la cereza se está ubicando en el primer lugar dentro de las exportaciones de frutas frescas de Chile. Logró desplazar de este lugar a la uva que durante los últimos 20 años fue la fruta más exportada por los chilenos.

Autora: Carolina de Francesco