Newsletter 135 – 30.05.2022

La campaña 2021/22 no fue para nada fácil para los productores y exportadores de arándanos del hemisferio sur. Esta vez el responsable no fue el clima, el cual se presentó correcto para la mayoría de los países. Las complicaciones se presentaron principalmente de parte de la logística, que en caso de una fruta tan perecedera como los arándanos, es un punto más que fundamental. En la cadena que va desde los cultivos hasta las góndolas de los supermercados  todo se complicó y retrasó. En la cosecha hubo falta de trabajadores, se tardó en cargar los barcos, faltaron contenedores, se prolongó el transit time y se retrasó la descarga en los puertos de arribo. Envíos que en otros años se realizaban en 2 a 3 semanas, ahora tardaban 3 a casi 4 semanas. Esto se vio claramente en la calidad y condición de la fruta que llegó a las góndolas de los supermercados con problemas ante el excesivo período de tránsito. Las cadenas rechazaron fruta derivándolos a los mercados mayoristas, donde fueron ofrecidos a precios bajísimos. A los problemas logísticos y de la calidad de fruta, se sumó el fuerte aumento de la oferta que se está dando año tras año ante la expansión del cultivo. Crece cada vez más la competencia entre los oferentes. Los mayores volúmenes llegan a ser ubicados en el mercado, gracias al creciente interés por parte del consumidor en todo el mundo. Pero la gran oferta tiene su efecto sobre los precios. Estos ya no están en los atractivos valores de otros años. Los mismos se están equilibrando en niveles bastante más bajos, poniendo en riesgo la rentabilidad de más de una empresa y origen.

CHILE

Durante dos décadas logró afirmarse como primer productor y exportador austral, pudiendo superar todos los desafíos que se planteaban, tanto productivos, sanitarios, como de mercado. Pero con la llegada de nuevos jugadores, como es Perú, Méjico y Marruecos, se complicó la situación para Chile. Estos países tienen la ventaja de disponer de grandes superficies, contar en general con menores costos y producir los arándanos en zonas secas, sin la incidencia de lluvias, ni temperaturas extremas. Mientras que Chile tiene que lidiar con heladas, picos de calor, lluvias durante la cosecha, así como escasez de agua para regar. Hay momentos en que los problemas climáticos afectan la calidad y condición de los frutos. En contraposición, Chile cuenta con una amplia experiencia, una buena y diversificada estructura de empresas productoras y exportadoras, largas relaciones comerciales con  los importadores de los mercados del norte, ventajas comerciales gracias a múltiples convenios y tratados firmados, así como un gran apoyo del gobierno al sector.

Para enfrentar la creciente complejidad del comercio, el sector arandanero chileno se propuso volcarse a pleno a la exportación de fruta de calidad, elevando los estándares de selección, acotando el espectro varietal, hacia aquellas que mejor arriban a los mercados e impulsando mejoras en toda la cadena. Por otro lado se volcó a pleno a la producción y exportación del arándano orgánico. También el congelado adquiere creciente importancia, sector en el cual Chile es líder en el hemisferio sur.

En la actual campaña se continuó con los esfuerzos para ser un proveedor de calidad. Pero la campaña se presentó sumamente compleja, siendo los arándanos una de las frutas que más sufrieron con los constantes retrasos de los envíos. En aquellos que lograron cumplir con los tiempos habituales, los arándanos llegaron a las góndolas con la calidad que caracteriza la fruta chilena. Pero gran parte de los envíos sufrieron constantes retrasos, por lo cual el tiempo de envío pasó de 2 a 3, 4 y hasta 5 semanas, lo que afectó seriamente la calidad y condición de las frutas.

La crisis logística, sumado a la estricta selección que realizaron los chilenos, llevó a que los volúmenes exportados no alcanzaran los niveles de los años previos. Los mismos se ubicaron alrededor de las 105.000 tons, lo que significó un 10% menos que en el 2020/21 y un 5% menos que el promedio delos últimos 5 años. EEUU fue tradicionalmente el principal destino, pero los volúmenes y su importancia dentro de las exportaciones chilenas decrecieron. Hace unos años se destinaba más del 70% a los EEUU, pero en la actual campaña este porcentaje fue del 51%. Europa fue el destino que recibió los volúmenes que dejaron de enviarse a Norteamérica. Los envíos al viejo continente se incrementan año tras año y en la campaña que está por finalizar recibió el 36% del total. Había grandes expectativas alrededor del Lejano Oriente, pero el avance en esta región es complicado y no muestra el crecimiento que se esperaba. En la campaña 2021/22 recibió el 11% de los envíos. En el Lejano Oriente, el principal comprador es China, pero también Corea del Sur, Japón y Singapur adquieren importancia.

Nuevamente un 15% del total exportado fue orgánico. En este segmento Chile es líder absoluto. También lo es en caso del congelado. Ante los problemas en la exportación en fresco y los menores stocks en los EEUU, se destinó un mayor porcentaje al congelado. También en este caso la participación del orgánico es creciente. En el 2021 las exportaciones alcanzaron las 50.000 tons, de las cuales 72% fueron convencionales y 28% orgánico.

ARGENTINA

La historia del arándano en Argentina refleja claramente una política en la cual se priorizó al sector público y el aspecto social antes que el productivo y exportador. De esta forma se creó un estado monstruo que ahoga a la parte productiva. Esto lo sufrieron duramente las economías regionales. La  reducción de la superficie frutícola y la caída de las exportaciones reflejan claramente esta falta de comprensión. Son muchos los factores que le quitan competitividad a las frutas argentinas: elevados costos internos, presión impositiva, una legislación laboral compleja, burocracia, ausencia de tratados con los países compradores, aranceles elevados, problemas logísticos, etc.

La campaña del 2021/22 finalizó con una exportación de 8.500 tons, esto es un 20% menos que en la campaña anterior. Ante la creciente competencia de otros países, fuerte aumento de los costos (logísticos, insumos, energía) y mercados cada vez más complejos, el sector arandanero argentino se concentra cada vez más a suplir a nichos de mercado. El más importante es el de la fruta orgánica, régimen productivo en el cual Argentina tiene larga experiencia y fuerte presencia en muchos productos. En el 2021 se exportaron 4.083 tons de arándanos orgánicos, por lo tanto, casi el 50% del total.

A diferencia de los otros países competidores, Argentina tiene sus destinos más diversificados.  Históricamente se enviaba el mayor volumen a los EEUU, pero las exportaciones se redujeron y actualmente reciben menos de la mitad. En contraposición crece la participación de Europa. Los envíos a este continente se ha mantenida durante los últimos años entre las 3.500-4.000 tons. A pesar de que Argentina puede enviar arándanos a China, los volúmenes son pequeños, ante los elevados aranceles que tiene que pagar. En caso del orgánico, también es Europa que recibe los mayores volúmenes. En el 2021 fue el 66% del total, le siguió en importancia EEUU. Algo va a Canadá, mientras que los envíos a Asia se mantienen en niveles mínimos y puntuales.

URUGUAY

A igual que en Argentina, también en Uruguay el negocio de los arándanos atraviesa serias dificultades. Se difundió hace unos 20 años en pleno auge del arándano en las regiones australes de Sudamérica. Con este entusiasmo, se lo implantó en regiones que agroecológicamente no eran las más aptas. Ante los pobres resultados estas superficies pronto se abandonaron, para concentrarse la producción en la región de Salto. Pero también en esta zona suelen suceder accidentes climáticos, como granizos, sequías o heladas que afectan al cultivo, a lo que se suma costos internos altos que quitan competitividad. Todo esto llevó a una reducción de la superficie, producción y exportación. En la campaña 2021 su exportación se ubicó en las 570 toneladas, bastante menos que en los años previos. De lo exportado 2/3 se enviaron a los EEUU y el tercio restante a Europa.

Autora: Ing.Agr. Betina Ernst